El tiempo deja de estar detenido y se camina una o dos cuadras con el pretexto más simple, recuperando la vida entre la transparencia y el reflejo del agua en el negrísimo asfalto, y los gritos de los niños que juegan fugitivos de sus padres, y la madre con su bebé a cuestas que le habla para consolarlo de la soledad que vive sin poder pensarla.
Sin embargo, hay algo que trasciende toda la experiencia del instante, algo que hace parecer a la realidad un objetivo desenfocado, un paisaje impresionista. Es precisamente el olor de después de llover. Ese olor nos conecta con el alma de la realidad, nos recuerda que el mundo existe pues siempre podemos verlo, oírlo, pero rara vez lo olemos, ¿y que es eso que olemos? Nada en realidad, nada en particular, tal vez por eso parezca que es todo, que es el aliento del mundo que nos habla, el ser que se conecta con el alma.
Antes de estar aquí caminando, mi espacio había sido reducido por un ordenador que aunque me promete que estoy en "sites" portales, o demás lugares. La verdad es que solo me mantiene en la estancia de no-lugares. La experiencia de la comunicación se limita a imaginar el espacio desde el cual alguien nos habla, con un poco de suerte podemos verlo en una toma siempre opaca en un pequeño rectángulo. ¿Que dirían Platón, Descartes o Heggel de ver la concreción de la humanidad reducida 5 cm. por 5 cm?
Ahora en mi marcha breve a ningún lado, pienso en inventos no inventados, como algo que escriba lo que se piensa mientras caminamos. Oh peripatéticos, cuanta razón tenían. Pero la angustia de un invento no inventado me va devolviendo a la serena calma de la noche, y pienso en la mala suerte de no poder recordar todo lo que pienso y deseo. A menudo como hallazgo pienso haber descubierto algo, hasta darme cuenta de que ya había llegado a esas conclusiones. Ahora intento repensar lo pensado, y en la angustia eterna de no conseguirlo, desde mi fragmentación particular me despido, diluyéndome en ideas por nunca recordadas.
1 comentario:
Pues bien, al parecer la condición humana se redujo a un espacio no mayor a 5 metros cuadrados, conectados y desconectados simultaneamente con el mundo. Estamos quizá inmersos en un mundo tipo "Matrix"; hemos sido despojados de nuestro pequeño mundo natural y sobre todo real. Quien sabe a donde vayamos a parar de seguir así, tal vez la locura o la insanidad de credo. Virtualmente hablando, estamos "confinados".
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