viernes, junio 08, 2007

Enfermo en fin de semestre


Aunque me he resistido a usar este espacio como un diario, me convencí de que tiene mucho más sentido escribir dicho diario en un espacio público que en un viejo cuaderno que terminaría (pues soy algo desorganizado) por perder. Sobre todo porque parto del principio de que todo escrito que se hace tiene el propósito de ser leído por un tercero. Aún aquellos que dicen que es un proceso de desahogo o un simple ordenamiento de ideas, al plasmar algo con tinta, o sintiéndonos vanguardistas, al teclearlo en una computadora, existe siempre el riesgo de que alguien más lo lea, y asumimos correrlo por más que declaremos y nos autoconvenzamos de que solo es para nosotros mismos. La excitación de esconder un tesoro para alguien más, es un elemento con el que jugamos. Por si no los acabo de convencer, y están seguros de que ese diario o bitácora que escriben, sólo será para ustedes, les diría que en ese caso, sus registros existen porque saben que son ideas, anécdotas o sensaciones que temen perder, y que ustedes en el futuro quieren recordar de una manera específica; pero esa persona del futuro que con suerte lo leerá, se habrá transformado hasta ser otro, que difícilmente entenderá sus propias pasiones y conjeturas. Nosotros nos convertimos también en un público ajeno.


Pero no solo un diario, o un escrito sacado de un viejo baúl nos reencuentra con el pasado.


Hoy, como hace mucho no hacía, fui al médico á una clínica del Seguro Social. Esto porque llevo padeciendo más de 4 meses con una tos crónica, que al provocarme una sensación de ahogo la noche de ayer, me terminó por asustar y preferí cancelar las citas y reuniones del día, cargar con dos libros y empezar la aventura que sabría estaría llena de lapsus burocráticos, y largas esperas que parecerían interminables e insufribles.


Sin embargo, el tiempo no era el mismo que pasé aquellas tardes interminables, cuando los tratamientos de quimioterapia consumían las tardes y la vida misma de la Señora Ángeles, a quien alguna vez acompañé; ni tampoco era el tiempo de los días de mi infancia más temprana, donde la eternidad terminaba varias veces y volvía a empezar antes de que mi madre me llevara al consultorio que mi memoria no alcanza a reconstruir. En aquellos días, (tendría 3 o 4 años), me había jurado que nunca iría por mi cuenta al Seguro Social, y ahora 20 años después, parece que más bien nunca me hubiera ido, ya que la enfermedad que me detectaron no es más que una complicación de las alergias que en aquellos días ya me habían diagnosticado. Claro, parece obvio que un alérgico al humo fumador, terminara por caer por ahí.


Pero no se desanimen que esto no es la paráfrasis de mi cardex de salud, ni la lista de mis síntomas, al menos no los de un cuadro clínico convencional.


El verdadero misterio lo constituye el tiempo. Por su puesto, ahora como un adulo que muchas veces tiene que pasar horas o días frente a libros o una computadora, me di cuenta que mi concepción temporal había cambiado por completo, podía soportar con paciencia que se agotaran las horas de una espera cuyos límites (el optimista me permitía llegar al cine, y el negativo cenar temprano) estaban bien delimitados. Porque de la vivencia cabal del tiempo de cuando era un niño a los trazos con los que vamos saltando de adultos, nos dejan la triste impresión de que a las horas les han quitado minutos, y la suma de esos minutos redunda en días, que a su vez son las semanas de un fin de semestre escolar, en el que me he dado cuenta, de que no tengo tiempo.

1 comentarios:

Pingüino dijo...

Hola, es cierto, cuando somos más grandes el tiempo está de hecho, devaluado, pero bueno, aprendí a sacarle la vuelta al tiempo tratando de vivir como "niño"; a pesar de que aún no me integro a la vida laboral, espero poder seguir haciendo lo mismo, si no, ya te estaré contando mi experiencia. No desesperes.

Por cierto, me agrada mucho este fenómeno del blog, porque de una u otra forma, es algo que permite aliviar -un poco- nuestro ego, y nos hace una retrospección bastante crítica de nosostros mismos. Cuidate mucho, y que pases un buen fin de semestre. Que te mejores. :D