Alguien me espera. Una carta nunca terminada. Tantos prismas en blanco y negro.
Ahora quiero imaginarme para salir de esta miseria de la misera de la misera.
No quiero estar en crisis de sonidos, ni que este silencio siga perforando mis oídos, ni que las paredes me aprieten los hombros.
Nunca, nada, nadie.
La misma la marca.
Una noche más.
Una noche para soñar té de Vietnam, sin insomnios. Una noche para tomar aroma con la piel. La marca que no me marca.
Me acerco, pero tengo miedo.
El perro gruñe.
¿Dónde están las migajas que me llevan a tu lado?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario