Con su miradita acantilada,
y gracia de garza en madrugada.
Altiva de sombra trepadora
que por ladrillos de humo sube;
cuánto silencio tenaz impone.
De sus conjuros secretos tuve,
con mi nawual vacilante informe:
La miró, de cirios perfumada;
de cera, lágrimas que destierra;
pisa en lodazal descalzo encanto.
Llamo con sentencias de campana
veo ya su efigie bocetada,
por Él, pintor terrible – destino,
lluvia y bruma—nos dicta inclemente.
V é r t i g o, de verle pie en camino
andar sobre el invisible puente.
Ojos cerrados, nudos bergantín;
resplandece, en marea, al roce afín.
Que de propias ramas-brazos nace
la figura madera que anhelo.
Y embriagado entre vértigo sueño
verde esmeralda embeleso sea:
ver
da
der
a
.
y gracia de garza en madrugada.
Altiva de sombra trepadora
que por ladrillos de humo sube;
cuánto silencio tenaz impone.
De sus conjuros secretos tuve,
con mi nawual vacilante informe:
La miró, de cirios perfumada;
de cera, lágrimas que destierra;
pisa en lodazal descalzo encanto.
Llamo con sentencias de campana
veo ya su efigie bocetada,
por Él, pintor terrible – destino,
lluvia y bruma—nos dicta inclemente.
V é r t i g o, de verle pie en camino
andar sobre el invisible puente.
Ojos cerrados, nudos bergantín;
resplandece, en marea, al roce afín.
Que de propias ramas-brazos nace
la figura madera que anhelo.
Y embriagado entre vértigo sueño
verde esmeralda embeleso sea:
ver
da
der
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